sábado, 18 de marzo de 2017

Pez sol, Perca sol

Lepomis gibbosus (Linnaeus, 1758)


Es un pez de mediano tamaño, en su área de origen puede sobrepasar los 30 cm., aunque en la península ibérica rara vez alcanza los 15. Cuerpo alto y comprimido lateralmente, con el pedúnculo caudal estrecho y una coloración muy llamativa, cuyas tonalidades varían en función del hábitat que ocupa, y siendo característica la mancha oscura redondeada en el borde superior de los opérculos que, en los machos, y durante la época de freza, está ribeteada de color rojo vivo. La aleta dorsal, relativamente grande, está dividida en dos partes: la primera, la más adelantada, de radios espinosos y la segunda con radios blandos; la anal es de base ancha y las pectorales se encuentran en posición adelantada. Cabeza y ojos grandes. Habita los cursos medios y bajos de los ríos, buscando las zonas de menor corriente, y aguas estancadas (charcas, embalses...) en zonas en las que abunde la vegetación acuática. Soporta bien las altas temperaturas y la escasez de oxígeno.

Es una especie originaria de Norteamérica que se introdujo en España a principios del siglo XX, alcanzando una notable expansión durante las últimas décadas del mismo y convirtiéndose en un indeseable competidor para muchas de las especies autóctonas. En Ávila aún se encuentra en fase de expansión, ya que en un principio únicamente se localizaba en algunas zonas del río Tiétar y, desafortunadamente, cada vez es capturada con más frecuencia en algunos embalses (Las Cogotas, El Burguillo, Fuentes Claras...).

Trucha común

Salmo trutta (Linnaeus, 1758)


Es un pez grande que puede llegar a alcanzar los 85 cm., aunque es difícil encontrar ejemplares por encima de los 50; su talla depende del lugar donde habita, siendo más pequeños los ejemplares que viven en arroyos y aquellos que se encuentran en masas de agua en las que escasea el alimento. Cuerpo alargado y comprimido lateralmente, con una coloración variable en función del hábitat que ocupa. Posee una aleta adiposa detrás de la dorsal, estando el inicio de esta última más adelantado que el de las ventrales. Las escamas son muy pequeñas. Cabeza grande, ojos igualmente grandes y la boca ancha con dientes. Habita los cursos altos de los ríos, buscando las zonas de corriente y siendo muy exigente con la calidad del agua.

Es una especie autóctona que se encuentra en regresión (presión de pesca, contaminación acuática, introducción de depredadores alóctonos, repoblación con ejemplares centroeuropeos que, estando menos acostumbrados a las altas temperaturas peninsulares, contribuyen a un empobrecimiento genético...). En Ávila todavía podemos encontrarla con facilidad en las cabeceras de los ríos Alberche y Tormes, en alguno de los afluentes del Tiétar que nacen en la Sierra de Gredos y, cada vez con menor frecuencia, en algunos arroyos y ríos de la subcuenca del Adaja.

Tenca

Tinca tinca (Linnaeus, 1758)


Pez grande que puede llegar a alcanzar los 85 cm., aunque lo normal es que su talla ronde los 40, con el cuerpo robusto y comprimido lateralmente. Aletas fuertes y de contorno redondeado, con la dorsal estrecha y casi a la misma altura que las ventrales (que están más desarrolladas en los machos). Escamas muy pequeñas y piel con abundante mucosidad. Cabeza grande con los ojos relativamente pequeños y la boca con labios gruesos y un par de barbillones. Habita los cursos bajos de los ríos con aguas lentas, embalses y charcas con fondos blandos y abundante vegetación, siendo muy resistente a las altas temperaturas y la escasez de oxígeno.

Se considera una especie autóctona de la península ibérica, puesto que se han encontrado restos en yacimientos arqueológicos de la edad del bronce. En la provincia de Ávila no es muy frecuente, encontrándose en charcas privadas, principalmente del valle del Tiétar, y en algunos embalses (Rosarito, Serones, etc.).

viernes, 17 de marzo de 2017

Bordallo, cacho, cachuelo

Squalius carolitertii (Doadrio, 1987) y
Squalius pyrenaicus (Günther,1868)



Los “cachos” son peces de mediano tamaño que, en óptimas condiciones, pueden llegar a superar los 35 cm., aunque lo normal es que los adultos midan entre 12 y 25. Aletas medianamente desarrolladas y fuertes, con la caudal algo ahorquillada y la dorsal relativamente larga y un poco retrasada con respecto a las ventrales. Escamas grandes con una mancha negra en su base y con el borde punteado, también de negro, lo que confiere a estos peces un aspecto reticulado. Cabeza grande con la boca algo subterminal y el labio superior más largo que el inferior. Se los puede encontrar en todos los tramos de los ríos en los que habita.

Estos peces, que tradicionalmente han sido conocidos como “cachos”, están presentes en casi todos los ríos de la provincia de Ávila. Realmente se trata de dos especies distintas: el bordallo (Squalius carolitertii), endemismo ibérico de la cuenca de los ríos Duero, Mondego, Limia, Miño y Lériz, lo podríamos encontrar en los ríos de Ávila que pertenecen a la cuenca del Duero; y el cacho o cachuelo (Squalius pyrenaicus), otro endemismo ibérico, en esta ocasión de las cuencas de la mitad sur de la península, que encontraríamos en los ríos abulenses de la cuenca del Tajo. (En la cabecera del Alberche también hay bordallos, circunstancia que puede deberse a una captura fluvial que desvió estas aguas, que originalmente vertían en la cuenca del Duero, hacia la cuenca del Tajo).



Calandino

Squalius alburnoides (Steindachner, 1866)


Pez de pequeño tamaño, generalmente de hasta 13 cm. (los machos son más pequeños y rara vez superan los 8). Cuerpo alargado y pedúnculo caudal largo y estrecho. Aleta caudal ahorquillada y dorsal con una mancha negra en su base y retrasada con respecto a las ventrales. Escamas bien definidas. Cabeza pequeña y, normalmente, con la boca súpera, aunque hay individuos con la boca terminal. Poco exigente con las zonas en las que habita, se puede encontrar tanto en los tramos altos y arroyos de montaña, como en embalses y otras zonas de agua pobres en oxígeno.

Es un endemismo ibérico que, en la provincia de Ávila, todavía podemos encontrar en casi todos los ríos. Es muy sensible a la alteración de los cauces y a la introducción de competidores y depredadores alóctonos, por lo que en algunos de nuestros ríos está sufriendo una importante regresión.

No está considerada como una especie pescable en Ávila, por lo tanto se deben devolver inmediatamente al agua, y con el menor daño posible, los ejemplares que se capturen.



Boga de río

Pseudochondrostoma polylepis (Steindachner, 1864)


Pez de mediano tamaño, generalmente de unos 30 cm., que puede llegar a alcanzar los 50 en condiciones óptimas (siendo las hembras más grandes que los machos). Aletas bien desarrolladas, destacando la caudal que, además, es ahorquillada. Tiene escamas pequeñas. Hocico puntiagudo, boca ínfera y de abertura recta, contando con una lámina córnea en el labio inferior. Habita principalmente en embalses y aguas tranquilas de los tramos medios de los ríos, lugares que abandona durante la época de freza, remontando río arriba para desovar.

Se trata de un endemismo ibérico natural de las cuencas de los ríos Alcoa, Mondego, Sado, Tajo y Vouga, también presente en las del Júcar y Segura (por la traslocación debida a trasvases), que podemos encontrar en la provincia de Ávila en las subcuencas de los ríos Alberche y Tiétar.



Boga del Duero

Pseudochondrostoma duriense (Coelho, 1985)


Pez de mediano tamaño que rara vez supera los 30 cm., con el cuerpo alargado y esbelto, las hembras son más grandes que los machos. Tiene unas manchas oscuras por el dorso. Las aletas anal y dorsal son relativamente largas, y la caudal ahorquillada. Posee escamas pequeñas. Boca ínfera y con abertura recta, teniendo una lámina córnea en el labio inferior. Habita principalmente los tramos medios de los ríos, buscando zonas de corriente, aunque también en embalses y aguas más tranquilas. Forma grupos numerosos para remontar los ríos en la migración pre-freza.

Este endemismo ibérico, presente en algunos ríos del noroeste (asturianos, gallegos y portugueses) y principalmente en la cuenca del río Duero (al que debe su nombre), se encuentra en clara regresión, pudiendo todavía disfrutar de su presencia en la provincia de Ávila en la subcuenca del Tormes y, en menor medida, en la del Adaja.